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DOMINICANOS Y EL TEMA DE LA RAZA … ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?

Por Maria Aduke Alabi - 06 de junio, 2023 - California


Si no sabemos de dónde venimos, no sabremos lo que somos, por ello nunca sabremos lo que podemos llegar a ser” – Maria Aduke Alabi


Estas preguntas son interrogantes fundamentales en la identidad de cualquier persona. En mi caso, como dominicana de tez oscura (afrocaribeña o afrolatina) residente en los Estados Unidos, y casada con un nigeriano, estas preguntas adquieren una complejidad especial al añadir a estas los conceptos históricos, políticos y etno-culturales de mi país. En este artículo trataré de dar respuestas a estas preguntas, sin pretender estar en lo correcto, más bien, en base a mi opinión personal sustentada a través de estudios de otros profesionales en el área, mi propia experiencia y conocimientos.


¿Quiénes somos?


La importancia de saber quiénes somos como nación garantiza el tener una mejor comprensión de nosotros mismos como país, y como personas, lo que nos ayuda a tomar decisiones más acertadas y en alineación con nuestros valores, objetivos y necesidades. Si sabemos quiénes somos, podremos conocer nuestras fortalezas y debilidades, lo que nos permite potenciar nuestras habilidades y trabajar en mejorar nuestras áreas de oportunidad. Nos permite, además, desarrollar una mayor autoestima y autoconfianza a nivel personal, lo que nos ayuda como individuos a tener relaciones interpersonales más saludables y a tomar mayores riesgos en la vida. Además, saber quiénes somos nos permite tener una perspectiva más clara sobre lo que queremos y necesitamos para progresar en conjunto o como individuos.


Para los dominicanos residentes en la isla, saber quiénes son no parece ser de mucho valor, aunque de esto dependen todas las decisiones tomadas de forma personal y a nivel gubernamental, las relaciones internacionales del país entre muchos otros aspectos, especialmente en lo que tiene que ver con las relaciones internacionales, nuestros valores y como nos presentamos o definimos delante de otras naciones, países o personas.


Los dominicanos que emigramos, especialmente a países donde el tema de la raza y etnia cobra cada vez más valor, como en el caso de los Estados Unidos, nos vemos obligados a aprender a identificarnos dentro de esa jungla de identidades, a entender quiénes somos y de dónde venimos, a que raza pertenecemos, ya que afecta directa o indirectamente como encajamos en esa sociedad. Quedamos desconcertados cuando sin tener claro cuál es nuestra raza u origen étnico nos vemos obligados a elegir una, a “marcar la casilla” donde el término “dominicano” no está listado.


Somos alegría, comunidad, playa, caribe, somos contadores, carpinteros, economistas, somos muchas cosas, pero la comprensión de qué somos en lo relacionado a nuestra propia identidad racial y étnica es la más difícil de interpretar, (a razón de nuestra mezcla), y al mismo tiempo es la más importante ya que nos permite crecer como nación.


Biológicamente la raza se refiere a los rasgos fenotípicos (físicos), a partir de una serie de características que se transmiten por herencia genética. Pero debemos tener claro que la raza no es más que “una construcción social que toma como criterios de clasificación algunos rasgos biológicos visibles” (Stavenhagen, 2001), algo que, según los científicos, biogenéticamente no existe, a lo que debemos que cada sociedad tenga su propia clasificación de raza, pero, si usamos como punto de referencia la división de frecuencia genética de la raza humana, la raza se divide en: negroide (africano/negro), caucasoide (europeo/blanco) y mongoloide (asiático).


Estudios locales hechos por los Laboratorios Patria Rivas en el 2016, tomando las muestras de 1,000 dominicanos de diferentes zonas del país revelaron que la población dominicana posee en su ADN un 39% de ancestros europeos, un 49% africano y un 4% precolombino o taíno.


Viéndolo desde otro punto de vista, otro estudio realizado por la CIA.org en el 2014 publicado en The World Factbook que toma en cuenta la hibridación interracial dice que el 70.4% de la población es de raza mixta (mulatos “europeo con africano” 58% y mestizos “europeo con indígena” 12.4%), 13.5% es blanca, 15.8% es negra, y 0.3% es otros. El censo dominicano hecho en el 2002 dio como estimado una población de 8.4 millones, de ellos 7 millones tenían ascendencia africana.


Por otro lado, etnia o grupo étnico es el grupo social en el que los integrantes cuentan con un origen común y ciertos rasgos compartidos, como la lengua, la religión, la cultura, celebración de ciertas festividades, expresiones artísticas (como música), vestimenta, nexos históricos, tipo de alimentación y muchas veces, un territorio, y que tienen todas las características juntas individuales o más de dos en común.


Etnia y raza. raza se enfoca en los elementos fenotípicos, etnia trasciende a los aspectos raciales percibidos, y aunque tienen diferentes significados son usados indistintamente por muchos expertos del tema, reduciéndola al color de la piel o al lenguaje. Sin embargo, va más allá.


Somos dominicanos, lo cual es una nacionalidad, no es una raza, aunque podría ser aceptado como una etnia si es nacido y criado en la isla. Aunque las costumbres, bailes, expresiones religiosas varían de pueblo en pueblo. Un dominicano nacido en República Dominicana, por ejemplo, pero criado en México en un pueblo Maya, es de nacionalidad dominicana, pero con etnia Maya (No mejicana) por ser la cultura que adopto.


Estas tres principales etnias (europea, africana y amerindia) y/o razas (blanca, negra e indígena) congregan la gran mayoría, pero existen muchas otras etnias que han dejado sus huellas en regiones especificas del país, como la asiática, la judía, haitiana, libanes, venezolana y muchas otras que forman un “melting pot”, un crisol, un sancocho en nuestro país.


Al enfrentarnos con nuestras características físicas, como el cabello crespo o lacio, la piel oscura, clara o mulata, la nariz, el grueso de los labios, etc., podríamos definir nuestra raza, ya que raza se refiere a los rasgos fenotípicos, si consideramos la división de frecuencia genética de la raza humana, somos mayoritariamente africanos.


¿De dónde venimos?


La cultura dominicana es reciente, con un proceso de menos de 531 años, el que inicia en 1492 con la invasión de los españoles a la isla, siendo la cultura española el segundo ingrediente (en orden de llegada) importante añadido al sancocho que hoy llamamos “dominicano”. Digo el segundo, ya que anterior a esta invasión los indígenas ya habitaban nuestra isla, pero su cultura no es la nuestra, aunque si forma parte de ella como uno de sus tres ingredientes principales y originarios, fusionado en el sancocho que creó lo que hoy es nuestra cultura dominicana. El tercer ingrediente fue añadido en 1501, cuando los primeros esclavos africanos fueron traídos por los españoles a la isla.


Un buen símil de las tres razas/culturas principales es el merengue típico o perico ripiao, el que solo existe gracias al encuentro de tres instrumentos, la güira, la tambora y el acordeón, “En la tambora, la güira y el acordeón están reflejadas las tres razas, los tres colores, las tres culturas” -Chaljub Mejía. Basado en los orígenes de cada instrumento, el acordeón representa nuestra herencia europea, el tambor representa nuestra herencia africana y la güira representa nuestro pueblo indígena.


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El dominicano y su africanidad.


Quiero hacer un paréntesis alrededor de este tema de nuestra africanidad, no porque tenga más importancia que nuestra hispanidad, sino porque nadie niega la hispanidad, ella está bien colocada y aceptada en la mente del dominicano, y aunque el porcentaje europeo que poseemos es mucho menor que el porcentaje africano en nuestro ADN, el africanismo es el que necesita la atención, porque ha sido estigmatizado, al punto de ser rechazado, cuando, en realidad el dominicano es primero africano, después europeo.


Nuestra sociedad dominicana sabe que su herencia indígena sigue aún viva, al menos en nuestra cultura; también está en armonía con su herencia hispana, la que orgullosamente carga como su más valioso tesoro (aunque fue la causa de sus mayores pérdidas), pero de una forma u otra hemos huido a la responsabilidad de declarar abiertamente nuestra descendencia africana, eso, debido a los acontecimientos políticos surgidos con Haití y la necesidad de diferenciarnos, además por un lado la amnesia provocada por personajes corrompidos de nuestra historia como lo fue Rafael Leónidas Trujillo, los que aún dejan vestigios en nuestro presente de su racismo y colorismo injustificado en nuestra memoria colectiva y del otro el sentimiento de inferioridad que inyectaron en la mentalidad dominicana al hacernos creer que el blanco es superior al negro.


En nuestra historia africana nuestros ancestros africanos fueron las víctimas. El sometimiento, control y abusos por parte de nuestros ancestros hispanos trajo muchas muertes tanto a los indígenas (los que ellos completamente aniquilaron) como a los mismos africanos, los cuales eran hombres libres que fueron comprados y convertidos en esclavos. Pero, a pesar de esto, parecemos favorecer al agresor, al victimario sobre sus víctimas. Este sesgo a favor de la blancura es un indicador somático común entre los dominicanos.


Según una encuesta del UNFPA realizada en la Republica Dominicana en el 2022; el 45 % de los dominicanos se considera indio, el 18% blanco, el 16% moreno, el 9% mulato, y solo el 8% se identificó como negro.

En otra encuenta hecha por el LAPOP en el 2006, el 67.6% se considera mulato e indio, el 13.6 se considera blanco y el 18.3% se considera negro.


Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, la Oficina de Administración y Presupuesto, y otras agencias gubernamentales de los Estados Unidos, los hispanos negros (Afrohispanos) o latinos negros (Afrolatinos), están clasificados como personas negras independientemente de su apariencia física o de su identidad cultural. Conforme al principio americano del “One-drop rule” codificado en la ley de algunos estados dice que cualquier persona con un ancestro negro es considerada negra. Actualmente esta regla es obsoleta, pero esta noción se ha quedado arraigada en el espíritu de América.


Debemos reconocer orgullosamente que somos afrodescendientes, ser capaces de elegir qué digerir y qué rechazar, reconocer los discursos, los hábitos nuestros y los de nuestra sociedad que son producto de una propaganda racial histórica, poder diferenciar entre los discursos políticos disfrazados de patriotismo que ficticiamente evocan a la defensa de una identidad racial que no está en riesgo, esos, que son el resultado de una ignorancia histórica y no son patrióticos, sino racistas. No podemos seguir siendo influenciados o limitados por los parámetros que todavía impregnan el imaginario colectivo de nuestra nación.


Somos de descendencia africana, negarlo, es rechazar parte importante de nosotros mismos, aquella que se nota y no podemos cambiar. Si no la aceptamos, no nos aceptamos. El trasatlántico es parte de nuestra historia.


Debemos considerar que nuestro ADN colectivo dominicano tiene 3.6% de genes indígena, un 38.7% europeos y un 49.1% africano (Según un estudio realizado por el Proyecto Genographic, 2016). Nuestra herencia indígena es grande en elementos, pero no tanto en genética. La hispanidad que todos aceptan desempeña un papel importante en nuestra ascendencia. La herencia afro que constituye la mayor parte de nuestra naturaleza racial es la que necesitamos orgullosamente reconocer y abrazar, haciendo que nuestra dominicanidad deje de ser huérfana de madre. Lo afro no reemplaza nuestra herencia hispánica, más bien la realza en una hermosa mezcla afrohispana digna de admiración.

***


Queda claro que para progresar como sociedad es crucial estar orgullosos de todos los aspectos de nuestra identidad racial. Si sabemos ¿Quiénes somos? y ¿De dónde venimos?, será fácil deducir ¿A dónde vamos?


¿A dónde vamos?

Como nación, la falta de reconocimiento de nosotros mismos, la lucha en contra de aquello que somos y no aceptamos serenamente y sin peros, seguirá creando batallas que serán peleadas y ganadas, cuando podamos encontrarnos a nosotros mismos como nación.


La esperanza está en aquellos, los jóvenes, los que, a pesar de las distracciones tecnológicas, la moda y la diversión, aceptan lo que son sin miedos ni reservas, entienden que de su mezcla no hay nada de qué avergonzarse porque son más abiertos a aceptar el mundo tal y como es y no crearlo a su imagen y semejanza. Esta generación tiene las llaves que abrirá las puertas a un futuro en el que viviremos en armonía con lo que somos.


Somos un pueblo pluriétnico de raza negra y de raza blanca, de padre europeo y madre africana, lo que nos hace mulatos. Nuestra marginada y rica herencia africana, será reivindicada, esta mitad que ha sido renunciada será abrazada, y la lucidez, el sentimiento de pertenencia y empoderamiento (que solo es percibido por aquellos que saben de dónde vienen), como compás nos guiará hacia donde debemos llegar.




MyHeritage “República Dominicana - principales etnias” https://www.myheritage.es/ethnicities/dominican-republic/country-ethnicity-distribution


Etnia, Real Academia Española de la Lengua, Diccionario Español Jurídico (DEJ) panhispánico. https://dpej.rae.es/lema/etnia


Prezi.com – Etnias en República Dominicana por Laura Michelle, 22 de septiembre, 2015 - https://prezi.com/mlarvlbtci3l/etnias-en-republica-dominicana/


Documento, “La variable étnico racial en los censos de población en la Republica Dominicana”, emitido por la Oficina Nacional de estadísticas, Julio, 2017. https://one.gob.do/media/5l2h0uzj/estudiolavariable%C3%A9tnicoracialenloscensosdepoblaci%C3%B3nenlarepdom2012.pdf


Documento, “Breve encuesta nacional de autopercepción racial y étnica en República Dominicana”. Emitido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas Republica Dominicana (UNFPA), Sept. 2021. https://dominicanrepublic.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/encuesta_nacional_de_autopercepcion_racial_y_etnica_en_rd_100322.pdf


Primera imagen desde Freepik.


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