ENTRE EL LARIMAR Y LA ROSA DE BAYAHÍBE
- Maria Aduke Alabi

- hace 17 horas
- 7 min de lectura
ELEMENTOS DE LA CULTURA DOMINICANA
Por: Maria Aduke Alabi 07/22/2026

Hay días en los que una se despierta con el corazón arrugado de nostalgia, y puede que sean las hormonas; pero mirar la banderita dominicana que decora mi sala me entibia el alma y me recuerda que “soy dominicana aunque esté lejos”.
Ese azul esperanza, ese rojo oscuro de valentía y ese blanco que nos llama a la pureza… Y, en el centro, el Escudo Nacional, que no es solo un símbolo: es una declaración de quiénes somos.
Y ahí, como broche irrompible, el lema que aprendimos desde muchachos: “Dios, Patria y Libertad”. Tres palabras que, aunque algunos las repitan de memoria, en el fondo sostienen nuestra forma de caminar por el mundo.
Siempre he dicho que ser dominicano es un privilegio que una no termina de entender hasta que se sienta en una mecedora, respira el olor a café recién colado y escucha, allá a lo lejos, un merenguito que suena como si viniera directamente del más allá.
La cultura de un país no es una simple palabra; es un universo que se mueve con nosotros adondequiera que vamos, que nos define, nos corrige, nos unifica, nos guía… y también nos delata y nos diferencia.
Por eso, hoy quiero contarte, desde la persona que ama su isla con la nostalgia de siempre, todo lo que he ido descubriendo mientras buceo en el corazón de nuestra cultura: sus leyes, sus símbolos, sus piedras, sus flores, su música y la mezcla de sangres que nos hicieron quienes somos.
¿Qué es cultura?
Hace muchos años, cuando me senté a estudiar este tema, descubrí que la palabra “cultura” no es algo que se aprende… es algo que se respira.
Desde la Antropología, se define como ese tejido inmenso de creencias, costumbres, arte, moda, conocimiento y hábitos que heredamos de generación en generación. Es lo que aprendemos sin que nadie nos lo grite. Es aquello que se pega por convivencia.
La Sociología dice que la cultura está formada por esos estímulos del ambiente que moldean nuestra forma de relacionarnos. O sea, lo que nos enseña a saludar con un beso, a comer pan de desayuno, a hacer del café algo sagrado o a ser solidarios hasta con gente que no conocemos.
Y la Filosofía, siempre profunda, plantea que la cultura es lo que el ser humano crea para transformar su entorno… y cómo ese entorno lo transforma de vuelta. Una danza eterna entre lo que somos y lo que hacemos.
Yo, por mi parte, digo que cultura es ese “no sé qué” que una siente cuando escucha una güira sonando o el himno nacional dominicano, con esa entrada fuerte que eriza la piel.
Es un saludo con abrazo. Es ese deseo de bailar cuando se escucha el ritmo de la tambora, aunque sea un bailecito espontáneo en medio de un supermercado.
Es la herencia y el calorcito que llevamos en el pecho, aunque vivamos en Alaska.
La Ley 41-00: porque lo nuestro se respeta
A veces pensamos que la cultura se defiende sola, pero no. Preservarla también es trabajo del Estado, y por eso existe la Ley 41-00, un respaldo legal para cuidar lo que somos.
La Constitución es clara:
El Estado debe difundir la cultura y la ciencia para que todos se beneficien de ellas.
Toda riqueza artística e histórica —sea quien sea su dueño— forma parte del patrimonio cultural de la nación.
Es obligación del Estado conservar y defender ese patrimonio.
En buen dominicano: lo nuestro se respeta, se cuida y se preserva, porque sin raíces no hay sombra.
Hay muchos elementos culturales y folclóricos que nos representan, algunos únicos y otros casi exclusivos. Estos son:
La piedra nacional: el larimar
Ay, el larimar… una joya tan nuestra como la guayaba crema.
“La piedra que lleva el océano por dentro”, con un azul que parece guardar el mar y el cielo en un mismo suspiro.
El larimar es la Piedra Nacional de la República Dominicana, y con razón: no existe en ninguna otra parte del mundo.
Esta belleza dormida en la Sierra de Bahoruco es un regalo que solo nuestra isla guarda.
Su nombre, mezcla de Larissa —hija del descubridor Miguel Méndez— y mar, nos recuerda que en este país hasta los nombres se inventan con cariño.
El larimar es cultura, turismo, comercio e identidad. Es nuestro pedacito de cielo convertido en piedra.
No hay turista que no quede hipnotizado. No hay dominicano que no lo mire con orgullo.
Merengue y bachata: la banda sonora de nuestra alma
Si algo define a los dominicanos es que caminamos con ritmo propio.
Cuando hablamos de cultura dominicana, hay dos ritmos que son como dos apellidos obligatorios: el merengue y la bachata.
El merengue es una mezcla de influencias africanas, españolas y campesinas. Nació como música del pueblo y terminó en los salones elegantes.
Con su güira, tambora y acordeón, es la fiesta hecha música: rápido, pegadito, alegre, en dos pasos e imposible de resistir.
La bachata es hija de la guitarra triste, del barrio, del amargue y de la nostalgia.
Nació marginada, relegada a los burdeles y vista con aire de pobreza, y hoy es reina mundial gracias a Juan Luis Guerra, quien la internacionalizó y refinó.
Víctor Víctor y Luis Segura le dieron estatus romántico, y Anthony Santos y Aventura la modernizaron y popularizaron masivamente.
Con su guitarra, segunda, bajo, güira y bongó, es sentimiento puro que se baila con el corazón en la mano, de forma sensual, marcada e íntima.
Ambos géneros, tan distintos y tan nuestros, hoy son patrimonio mundial y embajadores de lo que sentimos como país.
Nuestra religión: cristiana
La República Dominicana es, sobre todo, un pueblo de fe.
La mayoría de nosotros creció en un hogar de tradición cristiana, mayormente católica, donde el olor a habichuelas con dulce forma parte de las oraciones de Cuaresma.
Nuestra Santa Patrona, la Virgen de las Mercedes, es protectora de nuestras batallas.
Y nuestra Virgen de la Altagracia, madre querida, es símbolo de devoción y refugio espiritual.
Para muchos dominicanos, ir a la iglesia o a misa los domingos es, o fue, parte de sus tradiciones.
Nuestros símbolos vivos
Árbol nacional: la caoba (Swietenia mahagoni)
Majestuosa, fuerte y resistente. Como nuestra gente.
Declarada Árbol Nacional mediante la Ley 146-11, es uno de los símbolos más poderosos de la identidad dominicana.
Este gigante caribeño, de madera rojiza y profundamente resistente, ha sido parte esencial de nuestra historia desde la colonia, cuando su valor la convirtió en una de las maderas más apreciadas del mundo.
Su capacidad para mantenerse firme ante huracanes y sequías refleja la fortaleza y la resiliencia de nuestro pueblo.
Su presencia en muebles, artesanías e incluso en la arquitectura histórica de la Ciudad Colonial la convierte en un emblema vivo de elegancia, tradición y memoria.
Proteger la caoba es proteger un pedazo esencial de lo que somos como nación.
Ave nacional: la cigua palmera (Dulus dominicus)
Traviesa, libre, siempre cerca de los caminos y las casas; un recordatorio de que la vida se cuela por todas partes.
La cigua palmera es un símbolo vivo de nuestra identidad isleña.
Endémica del país —es decir, que no existe naturalmente en ningún otro lugar del mundo—, esta avecita inquieta y amistosa suele anidar en palmas reales y acompañar los caminos rurales y urbanos.
Su presencia nos recuerda la cercanía entre lo cotidiano y lo natural.
Su carácter sociable, su canto suave y su capacidad de adaptarse a distintos paisajes representan la alegría, la libertad y la resiliencia del pueblo dominicano.
Por eso, la cigua palmera no es solo un pájaro: es un pedacito de patria que vuela.
La Flor Nacional: la rosa de Bayahíbe (Pereskia quisqueyana)
Única. Caprichosa. Misteriosa.
Es tan delicada y única que solo florece en un pequeño bosque cercano a la playa de Bayahíbe.
Fue declarada Flor Nacional porque simboliza nuestra singularidad, esa mezcla de resistencia suave y belleza silenciosa que nos define.
Es nuestra, únicamente nuestra. Y eso la hace todavía más valiosa.
Una flor que decidió que el resto del planeta no la necesitaba.
De diecisiete especies, solo cinco existen en el país… pero esta, esta solo florece aquí.
Por eso es nuestra Flor Nacional.
El plato nacional: “La Bandera”
El orgullo del fogón no podía llamarse de otra manera.
Arroz, habichuelas y carne. Sencillo, completo, delicioso y cotidiano.
El arroz blanco se acompaña con habichuelas guisadas —normalmente las rojas, también llamadas caraotas, porotos o frijoles en otros países de Latinoamérica— y carne guisada de cualquier tipo.
El guisado de las habichuelas y de las carnes en la República Dominicana es muy particular y tiene un sabor exquisito, difícil de duplicar, especialmente si no se tienen los ingredientes nativos.
Lo digo por experiencia: no es lo mismo y no es igual.
El arroz blanco se cocina friéndolo primero y luego agregando el agua, lo que le da un sabor especial.
El deporte que nos representa: el béisbol
El béisbol no es solo un deporte en este país; es nuestro idioma alterno, ya que a través de él nos damos a conocer mundialmente.
Es herencia, es sueño, es escape, es orgullo.
Es el sueño secreto del que hablan los muchachos en los barrios, la ilusión de las ligas menores y el suspiro de las madres que rezan mientras sus hijos batean.
Sean liceístas, aguiluchos o escogidistas, todos aspiran.
República Dominicana es talento puro, exportado sin aduanas.
Artesanía: las muñecas sin rostro
En Moca, provincia Espaillat, nacieron las muñecas sin rostro, esas figuras de barro que representan la dominicanidad en toda su esencia.
¿Por qué sin rostro?
Porque simbolizan la mezcla de razas y la universalidad de nuestras mujeres.
Son arte, identidad y recuerdo.
Son el regalo más dominicano que una puede llevarse en la maleta.
Ciudad Colonial: donde empezó América
Caminar por la Ciudad Colonial es caminar por el principio de todo.
La primera ciudad europea en el Nuevo Mundo. Un museo vivo, lleno de callejones de piedra, historia en cada esquina y turistas maravillados.
Es una mezcla perfecta entre nostalgia, arquitectura, gastronomía y vida nocturna.
Es Santo Domingo diciéndole al mundo: “De aquí fue que partió la historia hispana de América”.
Una metáfora perfecta de lo que somos: una combinación deliciosa de elementos simples que, juntos, saben a hogar.
Sin memoria, no hay futuro.
Sin raíces, no hay árbol que aguante un ciclón.
Maria Aduke Alabi
Fuentes:
Símbolos de la Dominicanidad. Periodico Hoy en linea - Lily Luciano, 27.02.2024 https://hoy.com.do/vivir/simbolos-de-la-dominicanidad_993499.html
Constitución de la República Dominicana. (2015). Asamblea Nacional Revisora.https://www.senado.gob.do/Transparencia/Constitucion
Ministerio de Energía y Minas. (s.f.). Gobierno celebrará acto por el Día Nacional del Larimar.https://mem.gob.do/?s=larimar
Llifle Encyclopedias. The Encyclopedias of Tress (2020). Pereskia quisqueyana Alain.https://llifle.com/Encyclopedia/TREES/Family/Cactaceae/32840/Pereskia_quisqueyana
UNESCO World Heritage Centre. (1990). Colonial City of Santo Domingo.https://whc.unesco.org/en/list/526/
------
Agradezco mucho su tiempo, espero que hayas disfrutado el artículo de mi blog. No olvides suscribirte a mi página para que te mantengas al tanto de mis nuevas publicaciones.





Comentarios